Voy a ser directo contigo.
Si estás postulando, tienes experiencia, cumples con los requisitos… y aun así no te llaman,
no es mala suerte.
Y tampoco es que el mercado esté imposible.
En la mayoría de los casos, el problema es estructura. Y acá es donde se están cayendo muchos perfiles buenos.
Tu CV describe, pero no posiciona
Mucha gente me muestra su CV y me dice:
“Pero si puse todo lo que hice”.
Y sí. El problema es ese.
Tu CV no existe para contar tu historia. Existe para hacer evidente por qué tú eres útil para ese rol.
Cuando solo describes funciones, el reclutador no ve valor. Ve lista. Y pasa de largo.
Estás vendiéndote como “todólogo”
Esto es súper común.
Un poco de todo, pero nada realmente definido.
Resultado: perfil difuso.
En selección, lo difuso no compite. Compite el que se ve claro.
Si no se entiende rápido qué tipo de profesional eres, te descartan. No porque seas malo. Porque no eres evidente.
Tu CV está escrito para ti, no para quien contrata
Esto es clave.
Tú lo entiendes. Tu jefe lo entendería. Tu equipo también.
Pero el reclutador no vive en tu mundo.
Si tu CV está lleno de siglas, jerga interna o contextos que solo se entienden “desde dentro”, se vuelve pesado de leer.
Y en procesos reales, nadie pelea por entenderte. Si cuesta, se suelta.
Ahora, lo importante
Nada de esto significa que no seas bueno.
Significa que tu perfil no está siendo leído como debería.
Y esto es clave que lo entiendas:
El mercado no premia al más capaz, premia al más claro en comunicar su valor.
Cuando ordenas enfoque, narrativa y estructura, cambia la respuesta.
No porque te inventes algo.
Sino porque por fin se entiende tu valor.
¿Te hizo sentido?
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— Stefano Andreani · Somos Empleables